viernes 26 de junio de 2009

Plazas de no estar: el Gótico

Las plazas, lugares de encuentro de los vecinos, donde sentarse a leer bajo un árbol o a conversar, ver a los niños jugar, donde pasar un rato agradable es un bien escaso en Barcelona. Y no es que en Barcelona no abunden plazas, que las hay y muchas, de gran variedad de formas y tamaños, sino que me atrevería a decir que la mayoría de ellas son plazas en las que no se puede estar.

¿Y porqué no se puede estar en las plazas de Barcelona? Pues porque muchas de ellas son auténticas losas de piedra en toda su extensión, en las que los lugares habilitados para sentarse, si los hay (a veces simplemente bloques de mármol), suelen ser incómodos, faltos de humanidad y que te obligan a estar bajo el tórrido sol.

Veamos ejemplos como la plaza del tripi (George Orwell), en la que no hay ni un solo banco ni apenas árboles. Es toda una losa en la ni los viejos pueden sentarse a ver pasar la vida, ni las madres pueden conversar tranquilas mientras ven jugar a sus niños, ni nadie puede hacer nada excepto los jóvenes apalancarse en las innecesarias escaleras a hacer el botellón.

La cercana plaza de la Catedral es otro ejemplo de plaza en la que apenas se puede estar. Y digo apenas porque almenos hay una ristra de bancos sin respaldo, losas de mármol, donde los turistas pueden descansar en su via crucis por Barcelona.
La plaça del Pi es quizá la que me da más pena, porque es encantadora. Pero observad las fotos de las dos zonas de la plaza: ni un banco, ni un rincón donde sentarse. ¡Y de nuevo las dichosas escaleras! (hablaré de las escaleras en un artículo aparte).


Y para cerrar (de momento) este paseo por las plazas de Barcelona, hay que mostrar el esperpento que sugería el amigo Koldo de la plaza Vila de Madrid. Aquí han supeditado todo el centro de la plaza a rendir culto a unas ruinas que tampoco valen tanto la pena y que podrían estar perfectamente en el Museo de Historia de la Ciudad.
Y de nuevo tenemos una plaza en la que no se puede estar. Lo que queda es un puente absurdo sobre un agujero y unas colinas y desfiladeros cubiertos de cesped forrados de acero oxidado. Todo muy fashion.


Todas las plazas que hemos mostrado aquí son plazas en las que los vecinos no pueden hacer vida, son solo lugares de tránsito pensados para los turistas que pasan por la ciudad sin hacer demasiadas preguntas y que van dejando dinero allá por donde pasan. Muchas veces el único sitio en el que te puedes sentar en una plaza es la terraza de un bar. La gente mayor, las familias y los niños han sido relegados a lugares inexistentes, no los verás por estas plazas.
En fin. Sirva este artículo como primer desahogo pero prometo abordar más barrios. Si queréis sugerirme alguna plaza adelante, me pasaré a visitarla.

martes 9 de junio de 2009

Oopart de la plaza del tripi

Ya va siendo hora de hablar de una segunda oopart. En este artículo trataremos la oopart de la plaza del tripi, plaza George Orwell en realidad.

En un extremo de esa plaza triangular en pleno barrio gótico de Barcelona, hace muchos años que se yergue esta escultura psicodélica que, en esta foto tan bonita, hasta parece bella. Pero cuando estás en la plaza esa mole de hormigón y metal está de más, tiene la presencia de una chatarra abandonada y, casi siempre, su columna blanca está llena de graffitis bastante feos.

Es otra muestra de artefacto fuera de lugar. Creo que, prácticamente todo el arte, puede lucir en su contexto adecuado pero, una vez más, no veo ninguna relación entre la obra y su emplazamiento.

Aunque sé que a muchos este contraste les parece interesante (¡snobs!).

jueves 4 de junio de 2009

La Masia de Can Pujades, en Vallvidrera

La masia de Can Pujades es (era) un edificio de más de 300 años, situada en pleno parque de Collserola junto a un pantano. El distrito anunció que la iban a derribar y los vecinos se manifestaron en contra inmediatamente, no tanto por su valor patrimonial como sentimental, pidiendo que se rehabilitara para hacer huertos urbanos.

Entre otras cosas hicieron el siguiente montaje.

Pues bien, el distrito, haciendo odios sordos, se ha apresurado a derribarla zanjando de cuajo el asunto, cosa que ha indignado a los vecinos.

Esta es solo una muestra mas de la falta de respeto que emana desde el ayuntamiento por el sentir popular de los vecinos.

Indignación en Vallvidrera por el derribo de una masía (El Periódico)

martes 2 de junio de 2009

El Parc de la Ciutadella está en peligro

Tenemos un único gran parque en la ciudad: el parc de la Ciutadella. Este parque cuenta con una amplia zona verde, un lago, un Zoológico, un museo de Historia Natural, un museo de Geología, un umbráculo y un invernadero. Reúne en un solo espacio diversas instalaciones todas relacionadas con la historia natural, todas lúdicas y para el gozo y disfrute del ciudadano. Es además, en sí mismo, un jardín botánico con varios especímenes realmente excepcionales.

Pero esta maravilla de parque peligra. Ya quisieron desmantelar el Zoo y les salió mal, aún así lo reducirán en 3 ó 4 Ha; han dejado que el umbráculo y el invernadero se degraden para meterles mano (actualmente los están restaurando, veremos en qué acaban) y recientemente han anunciado el traslado del museo de Historia Natural y el de Geología al edificio Forum, que no saben qué hacer con él.

El traslado de estos museos supondría la desaparición de dos museos del s. XIX y el empobrecimiento del mejor parque que tenemos; sería otra pérdida irreemplazable porque, por muy bien que hiciesen el nuevo museo (que tengo mis dudas), nunca más sería un museo del s. XIX, que es en si mismo un valor.

Harto de tanta destrucción telefoneé al director del museo de Historia Natural, que resultó ser una mujer, y le pregunté por su opinión acerca del traslado. Me dijo que la información que había dado la prensa era errónea, que sí se creará un nuevo museo en el edificio Forum, pero que en ningún caso supondría la desaparición de los museos de la Ciutadella. Me dijo también que pronto se ofrecerían más detalles del proyecto.

Después me pasé por el museo y los empleados me dijeron exactamente lo mismo. Así que tendremos que esperar para ver en qué acaba todo esto.

La montaña rusa del Tibidabo




Una vez mas el ayuntamiento ha arrancado de cuajo y sin preguntar a los ciudadanos una parte de nuestro patrimonio: la mítica y centenaria montaña rusa del Tibidabo ya no existe.

Junto con la Atalaya, la noria, el avión, el tren aéreo, y sobretodo el Museo de Autómatas era una de las joyas del Tibidabo, pero las ansias de reforma y el desprecio por todo lo que huele a antiguo de este ayuntamiento han sido más poderosos. Si se hubieran tomado la molestia de preguntarnos hubieran comprobado que no queríamos perderla, pero ya es demasiado tarde.

Señores del ayuntamiento: conserven y mimen las atracciones centenarias, porque son irreemplazables. Y sobretodo no toquéis ni un solo tornillo del Museo de Autómatas, cuyo valor económico y sobretodo sentimental es incalculable. Y si aún es posible, volved a montar la montaña rusa donde estaba y de donde nunca debería haber desaparecido.

Oopart en los jardines de Palau Reial



En los jardines de Palau Reial, cerca de la entrada lateral, han instalado este lo que sea. No es que esté en contra del artefacto en si, sino que no pinta nada en ese lugar. Son unos jardines de las primeras décadas del s.XX de armonioso trazado, exhuberante vegetación y espléndidas fuentes y esculturas clásicas, y esta construcción que han embutido no pega ni con cola.

Si almenos los niños la pudieran escalar...

Ooparts

Oopart es el acrónimo en inglés de Out of Place Artifact (literalmente, artefacto fuera de lugar) y se usa para designar ciertos objetos que encierran un misterio.
En esta categoría nos ceñiremos a la traducción literal e intentaremos retratar todos esos artefactos fuera de lugar que al ayuntamiento tanto le gusta diseminar por la ciudad. Se aceptan sugerencias.

Las baldosas del Passeig de Gracia

Esto es algo que en su momento me tocó los huevos y que documenté, pero nunca he escrito sobre ello hasta ahora.

Fue en el año 2002 creo, o antes, cuando el ayuntamiento decidió sustituir las baldosas hexagonales diseñadas por Gaudi del paseo de Gracia por unas réplicas bastante más pequeñas.

Las preguntas que quedan son: ¿Era necesario? ¿Porqué se hizo? ¿Cuánto dinero costó?

Y la eterna pregunta que hago a este ayuntamiento de pacotilla: ¿Porqué no nos preguntaron?

Quizá también se podría preguntar: ¿Quiénes o qué empresas se beneficiaron de este trabajo?

En cualquier caso, me cabrea que de pronto, unos tipos sin formación artística ni cultural, que hacen gala una y otra vez de su calaña y de su mal gusto, decidan cambiar unas baldosas que diseñó un genio de la arquitectura y que estaban donde estaban desde poco importa cuantos años.

No tienen ningún derecho ni ninguna autoridad moral para tomar una decisión así. Y no paran de hacerlo..

La reforma de la plaza Lesseps (I): la hipocresía de Hereu.

Me da asco la hipocresía que muestra el alcalde Hereu con respecto a la reforma de la plaza Lesseps.

Todo empezó allá en 1996 cuando se propuso la reforma de la plaza. Se propuso una plaza central nivelada con altísimas escaleras en la zona sur para salvar el desnivel y una calzada de circunvalación que rodeara toda la plaza. Inmediatamente saltaron los vecinos y se opusieron ferozmente al proyecto, pero el ayuntamiento hizo oídos sordos durante mucho tiempo hasta que, finalmente y dada la enorme presión popular que se generó, no tuvo mas remedio que empezar a reunirse con los vecinos y consensuar un proyecto.

El proyecto finalmente se consensuó entre ayuntamiento y asociaciones de vecinos en 2003 (¡siete años más tarde!), y pronto se empezaron unas obras que llegaron hasta hace poco y que aún no se han terminado. Pero la urbanización de la plaza ya está acabada (2009).


Los aciertos de la plaza son varios. El más importante ha sido respetar el desnivel en casi la totalidad de la plaza, que era una de los puntos básicos de las reclamaciones de los vecinos. También han sido un acierto los caminos que toman las diferentes calzadas que entran y salen de la plaza, también propuestos mayoritariamente por los vecinos. Lo que sí es totalmente reprobable es la cantidad de losas y de acero con los que se ha urbanizado la plaza.

Pero no nos desviemos del tema. La hipocresía de Hereu se convierte en estandarte en el momento en que presenta la plaza como el fruto de la participación ciudadana y la eficacia de la democracia, y lo usa luego en posteriores campañas electorales cuando sudor y lágrimas les costó a los vecinos ser tenidos en cuenta.

Quiero dar a los vecinos de la plaza Lesseps y a todos aquellos que participaron en la lucha un merecido aplauso y dejar patente mi desprecio por este ayuntamiento que destroza casi todo lo que toca y es incapaz ni de reconocer errores ni de tener en cuenta el sentir popular.