¿Y porqué no se puede estar en las plazas de Barcelona? Pues porque muchas de ellas son auténticas losas de piedra en toda su extensión, en las que los lugares habilitados para sentarse, si los hay (a veces simplemente bloques de mármol), suelen ser incómodos, faltos de humanidad y que te obligan a estar bajo el tórrido sol.Veamos ejemplos como la plaza del tripi (George Orwell), en la que no hay ni un solo banco ni apenas árboles. Es toda una losa en la ni los viejos pueden sentarse a ver pasar la vida, ni las madres pueden conversar tranquilas mientras ven jugar a sus niños, ni nadie puede hacer nada excepto los jóvenes apalancarse en las innecesarias escaleras a hacer el botellón.
La cercana plaza de la Catedral es otro ejemplo de plaza en la que apenas se puede estar. Y digo apenas porque almenos hay una ristra de bancos sin respaldo, losas de mármol, donde los turistas pueden descansar en su via crucis por Barcelona.
Aquí han supeditado todo el centro de la plaza a rendir culto a unas ruinas que tampoco valen tanto la pena y que podrían estar perfectamente en el Museo de Historia de la Ciudad. Todas las plazas que hemos mostrado aquí son plazas en las que los vecinos no pueden hacer vida, son solo lugares de tránsito pensados para los turistas que pasan por la ciudad sin hacer demasiadas preguntas y que van dejando dinero allá por donde pasan. Muchas veces el único sitio en el que te puedes sentar en una plaza es la terraza de un bar. La gente mayor, las familias y los niños han sido relegados a lugares inexistentes, no los verás por estas plazas.









