Me da asco la hipocresía que muestra el alcalde Hereu con respecto a la reforma de la plaza Lesseps.
Todo empezó allá en 1996 cuando se propuso la reforma de la plaza. Se propuso una plaza central nivelada con altísimas escaleras en la zona sur para salvar el desnivel y una calzada de circunvalación que rodeara toda la plaza. Inmediatamente saltaron los vecinos y se opusieron ferozmente al proyecto, pero el ayuntamiento hizo oídos sordos durante mucho tiempo hasta que, finalmente y dada la enorme presión popular que se generó, no tuvo mas remedio que empezar a reunirse con los vecinos y consensuar un proyecto.
El proyecto finalmente se consensuó entre ayuntamiento y asociaciones de vecinos en 2003 (¡siete años más tarde!), y pronto se empezaron unas obras que llegaron hasta hace poco y que aún no se han terminado. Pero la urbanización de la plaza ya está acabada (2009).
Todo empezó allá en 1996 cuando se propuso la reforma de la plaza. Se propuso una plaza central nivelada con altísimas escaleras en la zona sur para salvar el desnivel y una calzada de circunvalación que rodeara toda la plaza. Inmediatamente saltaron los vecinos y se opusieron ferozmente al proyecto, pero el ayuntamiento hizo oídos sordos durante mucho tiempo hasta que, finalmente y dada la enorme presión popular que se generó, no tuvo mas remedio que empezar a reunirse con los vecinos y consensuar un proyecto.
El proyecto finalmente se consensuó entre ayuntamiento y asociaciones de vecinos en 2003 (¡siete años más tarde!), y pronto se empezaron unas obras que llegaron hasta hace poco y que aún no se han terminado. Pero la urbanización de la plaza ya está acabada (2009).
Los aciertos de la plaza son varios. El más importante ha sido respetar el desnivel en casi la totalidad de la plaza, que era una de los puntos básicos de las reclamaciones de los vecinos. También han sido un acierto los caminos que toman las diferentes calzadas que entran y salen de la plaza, también propuestos mayoritariamente por los vecinos. Lo que sí es totalmente reprobable es la cantidad de losas y de acero con los que se ha urbanizado la plaza.
Pero no nos desviemos del tema. La hipocresía de Hereu se convierte en estandarte en el momento en que presenta la plaza como el fruto de la participación ciudadana y la eficacia de la democracia, y lo usa luego en posteriores campañas electorales cuando sudor y lágrimas les costó a los vecinos ser tenidos en cuenta.
Quiero dar a los vecinos de la plaza Lesseps y a todos aquellos que participaron en la lucha un merecido aplauso y dejar patente mi desprecio por este ayuntamiento que destroza casi todo lo que toca y es incapaz ni de reconocer errores ni de tener en cuenta el sentir popular.


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