miércoles 8 de junio de 2011

El ocio... y el negocio

De nuevo, quisiera agradecer al dueño del blog por haberme invitado a participar en su redacción.

El ocio... y el negocio

¡Dichosa aquella ciudad que dispone de no uno, sino dos parques de atracciones! ¿Verdad?

...¿verdad?

Bien, digamos que, desde la perspectiva del ánimo de lucro, no -- sobretodo si uno tiene intereses comerciales manifiestos en hacerse con uno de los dos parques, en cual caso el otro pasaría a convertirse en competidor. Y supongamos que no sólo tiene uno la intención de comprar uno de los dos parques -- que está al borde de la quiebra -- sino que también tiene la potestad de renovar, o no, la concesión de los terrenos del futuro parque rival, eliminando, de paso, a la competición.

Vista del antiguo parque del Montjuïc
Desde la perspectiva del negocio, se trata de una maniobra audaz, y, desde la perspectiva de un buitre capitalista, genial; pero si tenemos en cuenta que la maniobra fue llevada a cabo por el ayuntamiento de Barcelona, el asunto adopta tonos perversos.

Pues, efectivamente, ¿cuál es el deber de un ayuntamiento? ¿Garantizar opciones de ocio a los ciudadanos, o lucrarse, aún a costa de reducir dicha oferta? A continuación les revelaré mis hipótesis respecto a la pugna que opuso el ocio al negocio...

I - Historia de dos parques

Todo aquél que haya tenido uso de razón, en Barcelona, antes del año 1998, recordará que en nuestra ciudad habían dos parques: el clásico parque del Tibidabo, y el más reciente parque del Montjuïc. Ambos eran de carácter marcadamente diferente. El parque del Tibidabo, notable por su antigüedad, era de corte más familiar; mientras que el parque del Montjuïc, inaugurado en la década de los sesenta, presentaba un elenco de atracciones más variadas e intensas, así como una amplia oferta de espectáculos (entre los cuales destacaron, en su momento, actuaciones de Manolo Escobar, Isabel Pantoja y Los Pecos).

La presencia de ambos parques en los dos montes más característicos de Barcelona -- ambos en situaciones privilegiadas por sus vistas y su cercanía a la ciudad -- permitían a los barceloneses gozar de una oferta variada y adaptada a todos los gustos: dudo mucho que los ciudadanos, en caso de ser consultados, habrían optado por tener menos opciones de ocio en vez de más.

Pero aquella fue, precisamente, la decisión tomada por el ayuntamiento de Barcelona.

II - El poder mete la mano

Llegado el año 1996, caducó la concesión de 30 años de los terrenos del parque de atracciones, pero seguía habiendo mucha ambigüedad en el aire: según afirma ésta noticia de El Mundo fechada a 15 de abril de 1996, el ayuntamiento tenía intención de renovar el parque, añadiendo instalaciones modernas y estudiando propuestas por varias "multinacionales del sector lúdico". Según vemos, ésta ambigüedad se mantuvo hasta el año 1998 (fecha del cierre definitivo) tal y como consta en ésta noticia de El Periódico del 9 de febrero de 1998: el alcalde Joan "no-se-duchen-para-ahorrar-agua-mientras-riego-todos-los-céspedes-de-Pedralbes" Clos seguía hablando de la posibilidad de renovar el parque, mientras que la propia concesionaria, tal y como nos indica la noticia, seguía dispuesta a llevar a cabo las renovaciones tras tres años de pleitos con el ayuntamiento.
El derribo del parque

Seguir adelante era, pues, totalmente factible: no faltaban interesados en comprar o renovar el parque; pero, a aquellas alturas, la resignación se había apoderado de los dueños, que incluso habían dejado de renovarlo, por lo que el parque se estaba degradando. ¿Para qué, a fin de cuentas, si el poder implacable que se les oponía deseaba acabar con el parque a todo precio?

III - El negocio

Pero ¿por qué ésta obstinación a la hora de cerrar el parque? A fin de cuentas, incluso habían habido ofertas para la construcción de un parque Lego -- atracción turística dónde las haya -- que el ayuntamiento desestimó; tras caer en ruinas durante dos años, el parque fue barrido y reemplazado por los jardines Joan Brossa en el año 2000; todo rastro del mismo fue borrado.

En mi opinión, la respuesta hay que buscarla en la adquisición inminente del parque del Tibidabo por parte del ayuntamiento de Barcelona. Según vemos aquí, en circunstancias muy dudosas, la Seguridad Social embargó el parque a los dueños hasta entonces -- la sociedad Parque de Atracciones del Tibidabo SA -- para concederselo, en una subasta no se puede más sospechosa, al Ayuntamiento de Clos.

La noticia (fechada en 2009) también nos informa que los múltiples recursos presentados por Chupa Chups, que había comprado las instalaciones en la subasta de la Seguridad Social, consiguió ganar el recurso al Tribunal Supremo contra la decisión de la Seguridad Social, mientras que el ex-alcalde Hereu aseguraba que defendería la propiedad del parque "a capa y espada" (expresión que me evoca un Lagardère regordete y con ojillos porcinos).
Ruinas del parque, año 2000

En todo caso, podemos afirmar que es muy probable que el Ayuntamiento movió hilos para hacerse con el parque del Tibidabo a todo precio, a la manera de un buitre que sobrevuela su presa herida -- en éste caso, Patsa, la sociedad dueña del parque del Tibidabo -- y que es más que probable que, de paso, decidieran deshacerse de su futuro molesto competidor: el parque de atracciones de Montjuïc.

IV - El nuevo panorama

Inmediatamente, a la manera del Ministerio de la Verdad, los restos del parque de Montjuïc fueron "desaparecidos", convertidos en los jardines Joan Brossa. Uno debe realmente preguntarse si lo que necesitaba el Montjuïc era otro jardín. ¿Acaso no hay suficientes con los jardines Larribal, el jardín de las esculturas, los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer, el antiguo jardín botánico, el nuevo jardín botánico, los jardines del Teatre Grec, los jardines de Joan Maragall, los jardines del Mirador del Migdia, y alguno más que seguro que me estoy perdiendo? Cada vez el Montjuïc tiene menos diversidad en la oferta de ocio, y parece haberse convertido en poco más que un gran circuito para autoescuelas con una docena de parques casi idénticos y algún museo (los que nos quedan). Propongo que se convierta el MNAC en jardín, así como el museo de arqueología y el de etnología; podríamos llamarlos los jardines Clos, Hereu y Trias, respectivamente. Así acabaríamos de rematar la oferta del Montjuïc.

Por otra parte, el mismo proceso parece estar teniendo (¡oh, ironías!) lugar en el desventurado parque del Tibidabo.

Conseguido su monopolio sobre los parques de atracciones, el Ayuntamiento se lanzó a intentar hacer del parque del Tibidabo algo que no era: un parque moderno. Así pues, se procedió al cierre de la clásica montaña rusa para la construcción de una nueva, aún a costas de eliminar una gran cantidad de árboles (lo que valió a nuestro amigo Hereu verse calificado de "fascista" y "ladrón"); o bien, de instalar, entre otras atracciones, el peligroso y faraónico pèndol (o pndl) que acabó sus días estrellándose contra el suelo, provocando una muerte.
El siniestro del Pèndol

El accidente mortal del pèndol (que dejó medio destruida otra atracción) así como la retirada de varias atracciones clásicas (montaña rusa, Aladino...) no sólo ha causado grandes pérdidas al parque: ha propiciado la aparición de...

jardines. Faltos de ideas respecto a qué hacer con la zona siniestrada del Pèndol, se están instalando, tal y como nos asegura Avui, jardines; y lo mismo se piensa hacer, por otra parte, con la zona antaño ocupada por la montaña rusa.

Conclusión: Jardines, jardines, y más jardines...

A finales del siglo XIX, los jardines urbanos eran una novedad, un espacio verde en las ciudades que, por primera vez, permitía a los habitantes de las ciudades disponer de un sitio tranquilo, agradable, y alejado de lo gris y ruidoso de la urbe.

Hoy en día, en cambio, los jardines se han convertido en sepulturas que parecen indicarnos: "Aquí no se ha sabido qué hacer".

La genialidad de los barceloneses de antaño había consistido en tomar un espacio enorme e inútil y convertirlo en un recinto original y necesario: el Parc de la Ciutadella. La mediocridad de los alcaldes actuales consiste en emplear a los jardines, no cómo desarrollo positivo y original, sino como parche para tapar sus propias chapuzas.

¿Un accidente mortal en el parque del Tibidabo? Un jardín. ¿Se retira una atracción clásica? Otro jardín. ¿Se elimina todo un parque de atracciones? Un enorme jardín.

Entre tanto jardín, nos quedamos con la observación de las tristes consecuencias que acarrea unir el poder económico con el político: el negocio triunfa sobre el ocio, cuando los políticos estiman poder lucrarse.

Uno sólo puede esperar que, a no mucho tardar, podremos reemplazar a todos nuestros ministerios y sitios de gobierno, desde el Palacio de la Moncloa pasando por la Generalitat, con jardines. El mundo sería un lugar mucho mejor.

Quisiera agradecer a todos los miembros de la página http://www.achus.biz/ por la información, las fotografías, y por mantener vivo el recuerdo.

sábado 14 de mayo de 2011

La residencia de estudiantes Ramón Llull

Recientemente he conocido la existencia de la residencia de estudiantes Ramon Llull a raiz de la lamentable noticia de que tiene los días contados. Para los que no lo sepan, la residencia de estudiantes Ramon Llull está situada en un edificio modernista de la Escola Industrial (c. Urgell), es la más antigua de Barcelona (80 años de historia) y no es sólo un sitio donde dormir, sino que también goza de una intensa y activa vida cultural.
Pero el edificio, que pertenece a la Diputación, está en el punto de mira de los burócratas de turno. La quieren convertir en oficinas y trasladar a los estudiantes a la periferia o vete a saber dónde, acabando así con una institución, con su vida y su identidad, que ha sido visitada por personalidades como Puig i Cadafalch, Pompeu Fabra, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Salvador Espriu, entre otros muchos.
Como bien dicen los estudiantes en su web (www.salvemlaresidencia.org), incluso la dictadura la respetó como centro educativo y de formación que es. Pero la Diputación no parece dispuesta a echarse atrás en sus ganas de fagocitarla y desde la UB dicen, y cito: "la residència és de la Diputació, i tenen tot el dret de fer amb ella el que vulguin"!! ¡¿¡PERO QUIÉNES SE HAN CREÍDO QUE SON!?! ¿¡¿QUE ES SUYA?!? ¡¿ES QUE NO ENTIENDEN QUE ELLOS SON MEROS TRABAJADORES AL SERVICIO DE LOS CIUDADANOS Y QUE LA RESIDENCIA NOS PERTENECE A TODOS?!
Por fortuna, los estudiantes, residentes y trabajadores están haciendo una oposición muy activa y movilizándose para llegar a la opinión pública, la única capaz de lograr detener el proyecto. Hoy, por capricho del destino, me los he topado en plena manifestación frente a la Diputación de Barcelona, y he podido tomar un pequeño video improvisado con mi móvil (disculpad la calidad y escasa duración, llegaba tarde a trabajar).

video

Veremos en qué acaba este nuevo atropello a la cultura y al patrimonio de Barcelona. Veremos si como ciudad y como sociedad nos empobrecemos una vez más, a manos de una casta de líderes que no parecen saber apreciar el legado que nos ha llegado desde tiempos pasados.
Desde este blog os felicitamos a todos y os animamos a continuar en vuestra cruzada por defender algo que, desde los poderes públicos, no solo deberían proteger sino ensalzar.
Buena suerte.

Enlaces relacionados:

lunes 9 de mayo de 2011

Museu Militar de Montjuïc

Antes de empezar, quisiera agradecer al Sr. Luis Elía, autor del presente blog, por invitarme a contribuir en la redacción del mismo, y por su acertada iniciativa de militancia en internet para salvar el museo de zoología de Barcelona, cuyo saqueo traslado fue ultimado hace poco, saldándose con varios centros de actividad cultural del centro clausurados, y con la apertura de un museo troglodita en la periferia, que se ha instalado en una de las abandonadas cuevas de hormigón del nefasto Fòrum de Barcelona. Y no puedo dejar de observar, en estos sucesos de actualidad, que existen numerosos paralelismos entre el actual cierre de los museos de zoología  y Martorell (de geología), por una parte, y con el cierre del museo militar de Montjuïc, hace ya dos años; y quizá, si esto sirviera para hacerme empuñar el teclado, podría decirse ¡o felix culpa! de acontecimientos que son, por lo demás, trágicos.

I - El hombre que comía museos

El Sr. Hereu, saciada su hambre de museos.
A luz de los acontecimientos presentes, parece ser que la imágen del ogro electoralista, enemigo de la cultura y capaz de destruir el patrimonio de su propia ciudad por unos cuantos votos que empezaba a perfilarse con el anuncio del cierre del museo militar de Monjuïc, a mediados del 2008 -- anuncio que daría lugar a una larga y lenta agonía que duraría hasta el 24 de mayo de 2009, fecha del cierre del mismo -- era extrañamente ajustada a la realidad.

De este detalle podemos derivar nuestra primera lección sobre la actualidad y el modus operandi de nuestra oligarquía político-autocrática -- aparte del hecho, desde luego curioso, que el museo de zoología cerrara sus puertas el 31 de mayo (¿será que mayo es un buen mes para destruir cultura?) -- puesto, que, efectivamente, se empezó a insinuar el cierre del museo de Zoología aproximadamente un año antes de que empezara el expolio de las colecciones del mismo, bajo la guisa de una inofensiva remodelación, con la consiguiente destrucción de materiales mientras los piratas de Hereu se llevaban el botín a cuestas. Se trata, por supuesto, de la segunda muerte, 148 años después, de la ballena que quedó varada en Llançà en el año 1862.

Imágenes del saqueo: llevándose una ballena...
La lección es que la clase política nos comunica sus intenciones con un cierto plazo de antelación, pero que, pese a un burdo simulacro de transparencia y representatividad -- ignorándose los molestos sondeos contrarios a sus intenciones -- se lleva a cabo, al final, por artículo 33 si es necesario. El hecho de que los sondeos fueran contrarios a la destrucción de los museos tanto en el caso del museo militar como en el del de zoología no impidió a nuestra clase política para seguir arrollando a la voluntad popular, aprovechándose de nuestra ancestral mentalidad de siervo.
... o un cañón




II - Una ciudad, mutilada

A lo largo de mi vida, he visitado muchos museos militares; junto con los museos de la música y los buenos museos de arte, son de mis favoritos -- y ello, pese a que yo sea, por principios y por ideología, pacifista y opuesto al uso de la violencia (violencia que, por otra parte, se nos ejerce a diario -- siendo un ejemplo manifiesto de ello el cierre de nuestros museos por artículo 33, por supuesto). Y es que, además de lo hermoso de las piezas y lo interesante del contenido, los museos militares no suelen desprender un aura particularmente belicista -- al contrario, ver a las panoplias de los antiguos caballeros vacías, y a las armas, antaño temibles, inofensivas y obsoletas en sus escaparates de cristal, nos da perspectiva y nos las muestra tales y cómo son -- como objetos de épocas y sociedades ajenas a la nuestra.

Galería del antiguo museu militar de Montjuïc
Y entre los museos militares que he visto, el museu militar de Montjuïc podía rivalizar, por lo hermoso de las instalaciones y de las colecciones, con el reciente museo que se inauguró (previa expulsión de la ciudad de Madrid y largo periodo en el limbo...) en Toledo, con el recientemente remodelado musée de l'armée de París, o del anticuado pero muy bonito museu militar de Lisboa.

El caso no es tan diferente, una vez más, del de nuestro querido difunto museo de zoología, al que se había comparado, por su encanto y situación, al museo de zoología, de mayor tamaño, que hay en Londres; ¿acaso no sería de esperar que un alcalde que proclama con hipocresía que le gusta Barcelona cuidase de unos museos que se comparan tan favorablemente a los de tan grandes capitales como Londres, París o Lisboa? De una ciudad que disponía de tan hermosos museos y, en un plazo de dos años, los ha perdido, sólo puede decirse que ha quedado mutilada en el plano cultural.

III - El poder sigue su camino

La disonancia cognitiva que debió engendrar el hecho de, por una parte, devastar el patrimonio cultural de una ciudad -- cargarse tres museos en dos años es un récord que sólo deben haber igualado Gengis Kan o Napoleón -- y, por otra, de afirmar su supuesto amor hacia la ciudad, llevó al pobre Hereu a ejecutar toda suerte de malabarismos mentales a la hora de justificar sus aventuras culturicidas. Así pues, empezó por aseverar que el museo estaba mal organizado y que, por lo tanto, carecía de valor; pero, por supuesto, no tardó en llegar la evidente e inevitable objeción: si el museo estaba mal organizado, la solución era, simplemente, proceder a una labor de remodelación para adecuarlo a los criterios de la museística actual; a fin de cuentas, las 7000 piezas del museo -- hoy en día dispersas o en almacenes, cogiendo polvo -- podían verse enfocadas desde una perspectiva moderna; hubiera sido una tarea rápida, fácil, y muy positiva; pero no era conforme a las verdaderas intenciones del Hombre Que Comía Museos, que eran, simplemente, de acabar con un museo menos, y no con un museo renovado.

Así pues, abatido el argumento de la calidad del museo, el HQCM sacó -- y perdonen las expresiones de origen militar -- la artillería pesada; hizo cargar la guardia; la lucha había llegado a los triarios. Había llegado la hora de lanzar la bomba sucia del debate político en España y Catalunya: el fascismo.

La polémica estatua
Así pues, vimos brotar, por doquier en los medios de comunicación, referencias al hecho de que el museo fue creado por Franco (lo que no deja de ser cierto), y al hecho de que existía, en el interior del museo, un bronce ecuestre de "su excelencia" (y disculpen si me entra la risa floja al recordar escenas de la película Espérame en el Cielo); así pues, el museo era descrito como el "legado fascista" de la ciudad. Arrojado, pues, el barro, se cambiaron las tornas: los defensores del museo pasaban a ser casposos defensores del nefasto régimen franquista y de sus pervivencias.

Por supuesto, cabe hacer un par de apuntes sobre los detalles anteriores: en primer lugar, el hecho de que Franco hubiera ordenado crear el museo no implica que éste esté fundamentalmente impregnado de franquismo -- puesto que los museos militares de otros países están exentos de connotaciones fascistas y fascistoides, e incluso, en el museu militar de Lisboa, hay una sala conmovedora que recuerda la absurdidad de las atroces guerras coloniales de la dictadura de Salazar; asimismo, el nuevo museo militar inaugurado en Toledo tiene un enfoque muy moderno, que, lejos de glorificar al conflicto bélico, pretende educar. Un museo tiene el enfoque que uno decide darle; y, si el Sr. Hereu consideraba que había alguna pervivencia del franquismo en el museo, una remodelación habría permitido acabar con ellas y darle un enfoque enteramente nuevo.

Y, por otra parte, el bronce ecuestre del infame dictador no fue colocado allí por mandato del propio Franco, sino que fue hecho por la ciudad de Barcelona como regalo al tirano. Hum. Son trapos sucios que, desde luego, dejan en entredicho la autoridad moral de la ciudad sobre éste asunto, al ser la propia ciudad la autora del broncíneo homenaje al militarote golpista... y, asimismo, no veo cual sería el inconveniente de deshacerse de la estatua en el contexto de la nueva remodelación. Dado su escaso valor artístico, hasta podrían fundirla y hacerla monedas de a céntimo...

IV - El triunfo de Hereu

Cuando, por fin, se cerró el museo, Hereu asistió a un triunfo en el cual, haciéndose acompañar por el popular cantante Raimon, convidó a los barceloneses a celebrar el cierre de un museo de su ciudad. Una vez más, encontramos paralelismos, en la inmensa ansia de protagonismo de Hereu y los actos de inauguración de su caverna de los ladrones, el Museu Blau, en el cual ha atesorado el botín que expolió del museo de zoología y del museo Martorell.

El poder marcaba su triunfo, desplegando medios financiados por el dinero de los contribuyentes para hacerles alegrarse, aunque fuera por un sólo día, del ejercicio de la violencia que se había llevado a cabo; y, tras ello, se procedió al cierre del museo, cuyas colecciones siguen teniendo un futuro tan incierto hoy como hace dos años.

En su lugar, Hereu decidió crear un "centro para la paz" -- lo que no deja de ser un nombre muy hermoso para una institución de fines muy poco claros, y, desde luego, que no aporta absolutamente nada a la vida cultural de la ciudad. El pueblo de Barcelona había perdido un museo, una actividad de fin de semana, una excursión al Montjuïc, y Hereu había ganado una pequeña y muy dudosa victoria. De la transformación del museo en "centro para la paz", también podemos observar un paralelismo hoy en día: el hecho de que el hermoso Castell dels Tres Dragons, que antaño era accesible al público, ahora se ha convertido en un edificio aislado al que sólo podrán acceder unos cuantos, y para fines de dudosa utilidad. El Parc de la Ciutadella se ha vuelto más pequeño, gracias a nuestro alcalde.

Francesc de Paula Rius i Taulet,
cuatro veces alcalde de Barcelona
entre 1858 y 1889, y artífice de la
exposición universal de 1888.
En el epílogo del triple triunfo de Hereu, a veces me detengo para contemplar las luces y sombras de ésta ciudad; pienso en los valientes soldados republicanos que lucharon contra el invasor fascista desde el Castell de Montjuïc durante la guerra civil, hasta que, incapaces de defenderlo, volaron el polvorín; y pienso en los cobardes colaboradores que regalaron la estatua ecuestre a Franco para congraciarse con el tirano.

Y, asimismo, pienso en aquel gran alcalde de Barcelona, Francesc de Paula Rius i Taulet, que hizo lo imposible para desarrollar la ciudad y que nos dejó, entre muchos otros edificios, el Castell dels Tres Dragons -- hasta hace poco, el museo de zoología -- y pienso en el pequeño y mezquino alcalde Jordi Hereu, que, 120 años después, sólamente supo destruir lo que los demás habían creado.

¡Quién lo hubiera dicho!

-- "El Libre", a 9 de mayo de 2011


miércoles 26 de mayo de 2010

El bosquet dels Encants

(Este post lo tendría que haber publicado el verano pasado, pero bueno... ahí va).

Barcelona, nuevamente, ha sufrido una gran pérdida a manos de las reformas del Ayuntamiento.

Todos sabéis que están haciendo una gran reforma en la plaza de las Glorias y que todo el entorno va a cambiar y mucho. Pero lo que quizá muchos no sabéis es que tocando a la plaza había un parque con una vegetación exuberante de árboles y arbustos mediterráneos, un pulmón lo suficientemente grande como para que determinadas aves anidaran y el único parque de un tamaño respetable para una amplia zona de la ciudad.

Pero con la reforma y con la necesidad de recolocar els Encants en algún lugar de la zona (porque supongo que tienen sus propios planes para los terrenos que ahora ocupan), presentaron un proyecto de unos nuevos Encants pijeados para que encajen con el modelo de ciudad que se nos impone desde hace años. Y ese proyecto se ubica en los terrenos del Bosquet dels Encants. Pues ni cortos ni perezosos, lo han arrasado.


¡LO HAN ARRASADO! Con la falta de parques amplios que tiene esta ciudad, en muchos barrios, la falta de lugares aislados del ruido y del tráfico, con el calor que hace en verano que impide estar en la mayoría de sitios de la ciudad, van y arrasan un bosque!! ¡Un pulmón verde!

Había casi seiscientos árboles y arbustos, además de caminitos, una zona infantil, bancos. Era un parque de trazado desordenado, un pequeño laberinto.

Ya no queda nada.



Y a todo esto los presuntos ecologistas de Iniciativa - Els Verds no han dicho ni mu. No les he oído poner el grito en el cielo por esta matanza vegetal, no han informado a los ciudadanos para que pudiéramos manifestarnos en contra, no han enarbolado la tan cacareada bandera del ecologismo. Ecologistas de pacotilla. Penosos.

Pero eso sí, el Ayuntamiento, que no pierde una para colgarse medallas, ha colocado en el terreno un estupendo cartel en el que nos informan que los árboles y arbustos han sido trasladados al vivero municipal o a plantas de compostaje.



¡NO, señores del PSC, NO! Ustedes no son ecologistas. No han salvado o reciclado una cantidad de árboles, lo que han hecho es ARRASAR UN BOSQUE!! Han destruido, otra vez, algo que no era suyo. Era nuestro. Y como siempre no les interesa en absoluto nuestro bienestar o nuestra opinión.

Ellos con su Monopoly particular, con total soberbia e impunidad hacen y deshacen según sus caprichos, derrochan millones en cosas que luego tienen que deshacer, como las mismas Glorias o la enorme chapuza que están haciendo en Sants al cubrir las vías.

En fin, este es un réquiem muy sentido porque la pérdida que ha sufrido Barcelona esta vez ha sido importante.

domingo 23 de mayo de 2010

Acabó la consulta de la Diagonal

Ha acabado la consulta de la Diagonal con una aplastante victoria de la opción C.

Por primera vez nos han preguntado por algo que nos afectará y eso merece un aplauso. Pero han cometido muchos errores. El principal ha sido el despilfarro de 3,17 millones de €, según fuentes municipales. El segundo error ha sido que se ha querido sacar rédito político abusando de la publicidad, tomándonos a los ciudadanos por idiotas. ¿Qué se creían que íbamos a pensar? "Oh... qué buenos políticos que se preocupan por nuestros intereses... oh ... les seguiremos votando..."

Lamentable. Los ciudadanos estamos hartos de los abusos y de la falta de interés por los problemas reales, estamos hartos de que derrochen dinero en chorradas y en pensiones vitalicias a ministros y expresidentes varios y que luego nos tengan que subir los impuestos y bajar los sueldos.

Para colmo la consulta en sí estuvo llena de errores y de situaciones ridículas que no vale la pena recordar. Y como colofón a toda esta parodia una última cutrada. El que dimite es el número dos del alcalde. Es como si Número Dos asumiera las maldades del Dr. Maligno! ¡No señor Hereu, no es su número dos el responsable! ¡¡USTED ES EL DR. MALIGNO!!

En fin, a número dos le recolocarán en algún puesto jugoso, el tema se agotará y el señor Hereu seguirá sentado en su butaca. Veremos qué pasará en las próximas elecciones municipales.

A pesar de todo estoy de acuerdo con las consultas si son honestas y están bien hechas.

jueves 13 de mayo de 2010

El Museo de Zoología tiene los días contados



El próximo día 31 de Mayo es la fecha fijada para el cierre definitivo del Museu de Zoología del Parc de la Ciutadella. Van a desmantelarlo y trasladarlo al edificio Forum, donde está proyectado un macro-museo de ciencias naturales.

El museo se creó a partir de una colección privada cedida a la ciudad en 1878. En 1917 se instaló definitivamente en el edificio modernista El Castell dels Tres Dragons. Es por lo tanto un museo con un pie en el siglo XIX, una muestra viva de los primeros pasos hacia el actual ecologismo a través del conocimiento y la divulgación de la naturaleza.

El museo se ubica en el Parc de la Ciutadella, dedicado íntegramente a las ciencias naturales en el que, además del Museo de Zoología está el Museo de Geología, el Invernadero, el Umbráculo y el Zoo, sin olvidar que el parque es en sí mismo un notable jardín botánico con muchas y variadas especies.

El Parc de la Ciutadella es, junto con todas sus instalaciones, una gran zona lúdica y pedagógica al servicio de las ciencias naturales en el corazón de Barcelona. Cualquier ciudad se enorgullecería y cuidaría con esmero este patrimonio. En Barcelona no.

El Ajuntament ya quiso trasladar el Zoo, luego reducirlo para finalmente ceder al clamor popular y conservarlo. El Ajuntament ha dejado que se degradaran el Invernadero y el Umbráculo cuando éste último no hacía mucho que había sido reformado y estaba precioso. Ahora quiere trasladar (en realidad eliminar del parque) los museos de Zoología y de Geología para llenar el edificio Forum, que no deben saber qué hacer con él.

El Parc de la Ciutadella es el mayor patrimonio dedicado a las ciencias naturales, no solo de Barcelona sino también de Cataluña. El museo de Zoología, al igual que el de Geología, son dos pequeñas joyas en sí mismas que deberíamos conservar tal y como están.

Por todo ello SOLICITAMOS la suspensión cautelar del traslado y que se le otorgue la categoría de bien cultural protegido e intocable a todo el parque y a sus instalaciones, para asegurar que éstas sobrevivan al paso de los años y lleguen intactas y con su actual esplendor a las próximas generaciones.

A través del grupo de Facebook “Salvem el Museu” invitamos a todo el mundo a sumarse a esta iniciativa.


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viernes 26 de junio de 2009

Plazas de no estar: el Gótico

Las plazas, lugares de encuentro de los vecinos, donde sentarse a leer bajo un árbol o a conversar, ver a los niños jugar, donde pasar un rato agradable es un bien escaso en Barcelona. Y no es que en Barcelona no abunden plazas, que las hay y muchas, de gran variedad de formas y tamaños, sino que me atrevería a decir que la mayoría de ellas son plazas en las que no se puede estar.

¿Y porqué no se puede estar en las plazas de Barcelona? Pues porque muchas de ellas son auténticas losas de piedra en toda su extensión, en las que los lugares habilitados para sentarse, si los hay (a veces simplemente bloques de mármol), suelen ser incómodos, faltos de humanidad y que te obligan a estar bajo el tórrido sol.

Veamos ejemplos como la plaza del tripi (George Orwell), en la que no hay ni un solo banco ni apenas árboles. Es toda una losa en la ni los viejos pueden sentarse a ver pasar la vida, ni las madres pueden conversar tranquilas mientras ven jugar a sus niños, ni nadie puede hacer nada excepto los jóvenes apalancarse en las innecesarias escaleras a hacer el botellón.

La cercana plaza de la Catedral es otro ejemplo de plaza en la que apenas se puede estar. Y digo apenas porque almenos hay una ristra de bancos sin respaldo, losas de mármol, donde los turistas pueden descansar en su via crucis por Barcelona.
La plaça del Pi es quizá la que me da más pena, porque es encantadora. Pero observad las fotos de las dos zonas de la plaza: ni un banco, ni un rincón donde sentarse. ¡Y de nuevo las dichosas escaleras! (hablaré de las escaleras en un artículo aparte).


Y para cerrar (de momento) este paseo por las plazas de Barcelona, hay que mostrar el esperpento que sugería el amigo Koldo de la plaza Vila de Madrid. Aquí han supeditado todo el centro de la plaza a rendir culto a unas ruinas que tampoco valen tanto la pena y que podrían estar perfectamente en el Museo de Historia de la Ciudad.
Y de nuevo tenemos una plaza en la que no se puede estar. Lo que queda es un puente absurdo sobre un agujero y unas colinas y desfiladeros cubiertos de cesped forrados de acero oxidado. Todo muy fashion.


Todas las plazas que hemos mostrado aquí son plazas en las que los vecinos no pueden hacer vida, son solo lugares de tránsito pensados para los turistas que pasan por la ciudad sin hacer demasiadas preguntas y que van dejando dinero allá por donde pasan. Muchas veces el único sitio en el que te puedes sentar en una plaza es la terraza de un bar. La gente mayor, las familias y los niños han sido relegados a lugares inexistentes, no los verás por estas plazas.
En fin. Sirva este artículo como primer desahogo pero prometo abordar más barrios. Si queréis sugerirme alguna plaza adelante, me pasaré a visitarla.